¿Te han despedido alegando bajo rendimiento tras haber estado enfermo o de baja médica? Esta situación es más común de lo que parece, pero eso no significa que el despido sea legal o válido. La empresa no puede utilizar tu estado de salud como excusa para prescindir de ti, y muchos de estos despidos pueden ser nulos o improcedentes.
En este artículo te explicamos cuándo es legal el despido por bajo rendimiento, qué ocurre si está relacionado con una enfermedad, qué requisitos debe cumplir la empresa para justificarlo, y qué derechos tienes como trabajador. También verás en qué casos puedes reclamar, qué indemnización te correspondería o si tienes derecho a ser readmitido.
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Índice de Contenidos sobre despido por bajo rendimiento por enfermedad
Preguntas frecuentes sobre despido por bajo rendimiento por enfermedad ¿Qué hacer?
¿Pueden despedirme por bajo rendimiento si he estado enfermo?
Sí, pueden despedirte por bajo rendimiento si has estado enfermo, pero eso no significa que el despido sea automáticamente válido. La empresa debe demostrar que ese bajo rendimiento no está directamente relacionado con tu enfermedad, y que ha sido persistente, objetivo y medible.
Si el descenso en tu rendimiento está vinculado a una enfermedad o a una baja médica, el despido puede considerarse discriminatorio o incluso nulo. No se puede castigar al trabajador por motivos de salud, especialmente si esa situación ha sido comunicada y está acreditada.
¿Es legal el despido por bajo rendimiento si mi salud me ha afectado?
No, no es legal el despido por bajo rendimiento si tu salud ha sido la causa del descenso de productividad. En estos casos, la ley protege al trabajador frente a despidos que encubren una discriminación por enfermedad, especialmente si ha habido bajas médicas o limitaciones justificadas.
Para que el despido sea legal, la empresa debe demostrar que el rendimiento fue insuficiente por causas ajenas a tu estado de salud. Si no puede justificarlo, el despido puede ser declarado improcedente o nulo.
¿Qué pasa si me despiden por bajo rendimiento debido a una enfermedad?
Si te despiden por bajo rendimiento debido a una enfermedad, ese despido puede ser nulo si se demuestra que está vinculado a tu situación médica. El ordenamiento jurídico prohíbe que se penalice al trabajador por motivos de salud, y así lo han respaldado numerosos tribunales.
Un despido nulo implica tu readmisión en el puesto de trabajo y el pago de todos los salarios no percibidos. Para defender tus derechos, es clave contar con informes médicos, pruebas documentales y asesoramiento legal desde el inicio.
¿Cómo se demuestra el bajo rendimiento por parte de la empresa?
El bajo rendimiento debe demostrarse con pruebas objetivas y comparables, como resultados de productividad, incumplimientos concretos o diferencias claras con el rendimiento de otros compañeros en el mismo puesto. No basta con afirmaciones genéricas.
Si has estado enfermo, la empresa no puede atribuir directamente ese descenso al rendimiento sin tener en cuenta tu estado de salud. Cuando hay una baja médica o una limitación reconocida, el rendimiento debe analizarse con perspectiva, y no puede usarse como excusa para despedirte
¿Qué derechos tengo si me despiden por rendir menos tras una baja médica?
Tienes derecho a impugnar el despido si consideras que se debe a tu enfermedad o a la consecuencia directa de una baja médica. En esos casos, el despido puede ser declarado nulo o improcedente, y la empresa podría estar obligada a readmitirte o indemnizarte.
También mantienes el derecho a percibir el paro, y si aún sigues de baja, podrías continuar recibiendo la prestación por incapacidad temporal. El punto clave es demostrar que el rendimiento estaba afectado por una causa médica y que la empresa actuó vulnerando tus derecho
¿Puedo reclamar un despido si mi bajo rendimiento fue por problemas de salud?
Sí, puedes reclamar un despido si el bajo rendimiento fue consecuencia directa de problemas de salud. La ley protege al trabajador en estos casos y castiga el despido cuando existe una relación entre la enfermedad y la pérdida de productividad.
Para reclamar es fundamental aportar documentación médica, pruebas de tu situación, y cualquier comunicación que evidencie que la empresa conocía tu estado. Si el despido es discriminatorio, puede declararse nulo, con las consecuencias que eso implica: readmisión y salarios atrasados.
¿El despido por bajo rendimiento por enfermedad puede ser nulo?
Sí, el despido por bajo rendimiento por enfermedad puede ser nulo si se considera que vulnera tus derechos fundamentales. Esto ocurre cuando la empresa utiliza el rendimiento como excusa para despedirte, estando realmente motivado por tu estado de salud.
En estos casos, no solo no procede una indemnización, sino que la empresa puede estar obligada a readmitirte y pagarte los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido. La clave es que haya una relación entre tu enfermedad y la decisión de cesarte.
¿Qué indemnización me corresponde si me despiden por bajo rendimiento por enfermedad?
Si el despido se considera improcedente, la indemnización habitual será de 33 días por año trabajado, o 45 días si tienes antigüedad anterior a 2012. Pero si se declara nulo por discriminación relacionada con tu enfermedad, no se aplica una indemnización como tal, sino que la empresa está obligada a readmitirte y abonar los salarios de tramitación.
En cambio, si el despido se considera procedente y la empresa acredita objetivamente un bajo rendimiento no vinculado a la salud, no te correspondería indemnización, aunque sí el derecho al paro.
¿Cuándo se considera justificado un despido por bajo rendimiento tras una enfermedad?
Un despido por bajo rendimiento tras una enfermedad solo se considera justificado si el descenso en la productividad no está vinculado a la enfermedad y se puede acreditar que ha sido prolongado, objetivo y ajeno a causas médicas.
Si la empresa puede demostrar que el trabajador, tras recuperarse, mantiene un bajo rendimiento generalizado e injustificado, podría ser un despido procedente. Pero si el rendimiento está ligado a secuelas, síntomas o efectos médicos, el despido puede ser considerado improcedente o incluso nulo.
¿Qué plazo tengo para impugnar un despido por bajo rendimiento si he estado enfermo?
El plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles desde la fecha en la que se hizo efectivo, independientemente de que hayas estado enfermo o en situación de baja médica.
Durante ese tiempo, debes presentar una papeleta de conciliación y, si no se alcanza un acuerdo, interponer la demanda en el juzgado de lo social. No se recomienda dejar pasar los días, ya que el plazo no se interrumpe por la situación médica y es muy estricto.
Causas del despido por bajo rendimiento en situación de enfermedad
El despido por bajo rendimiento en el contexto de una enfermedad puede estar fundamentado en diversas causas que afectan tanto al trabajador como a la empresa. Comprender estos aspectos es fundamental para gestionar adecuadamente la relación laboral.
Diferenciación entre bajo rendimiento y enfermedad
Es crucial distinguir entre el bajo rendimiento y la enfermedad, ya que esta última puede ser un factor determinante en la capacidad de un trabajador para desempeñar sus funciones. El bajo rendimiento se refiere a la incapacidad del empleado para cumplir con las expectativas de productividad, mientras que la enfermedad puede limitar temporal o permanentemente su rendimiento laboral. Esta diferencia se convierte en un aspecto legal significativo, dado que el Estado protege a los trabajadores con enfermedad, dificultando el despido basado únicamente en el desempeño afectado por su estado de salud.
Inaptitud sobrevenida por incapacidad permanente
La incapacidad permanente ocurre cuando un trabajador ya no puede realizar su labor de manera efectiva debido a un problema de salud irreversible. Esta situación permite a la empresa valorar la posibilidad de un despido por ineptitud sobrevenida. Sin embargo, la empresa debe seguir un procedimiento específico y mostrar evidencia suficiente que demuestre que la incapacidad del trabajador es la causa del bajo rendimiento. Este tipo de despido no es automático y requiere una evaluación cuidadosa del estado del empleado y su capacidad para continuar en el puesto.
Impacto de la incapacidad temporal en la productividad laboral
La incapacidad temporal, que abarca periodos de baja médica, puede influir considerablemente en la productividad de un empleado. Durante este tiempo, el empleado puede estar bajo tratamiento o recuperación, lo que puede traducirse en un rendimiento inferior al habitual. Es importante que las empresas consideren que el desempeño laboral debe ser evaluado evitando prejuicios hacia el trabajador que se encuentra en esta situación. Un aumento de la carga de trabajo o falta de adaptación al puesto también puede provocar una disminución en el rendimiento que no puede ser atribuida directamente al empleado.
Requisitos legales para el despido por bajo rendimiento
La regulación del despido por bajo rendimiento requiere adherirse a unos requisitos legales específicos. Estos criterios son fundamentales para garantizar que el proceso se realice de forma justa y respetuosa con los derechos laborales del trabajador.
Registro documental y pruebas suficientes
Uno de los pilares del despido por bajo rendimiento radica en la correcta documentación. La empresa debe reunir un registro detallado que justifique la decisión de terminación del contrato laboral. Este registro debe incluir:
- Informes de evaluación del desempeño del trabajador.
- Comparativas de productividad respecto a sus compañeros de trabajo.
- Apreciaciones de supervisores sobre el rendimiento en actividades específicas.
Sin pruebas contundentes, la defensa de la empresa puede verse comprometida en caso de impugnación del despido. La falta de documentación válida puede dar lugar a la calificación del despido como improcedente.
Comunicación previa y carta de despido
Un paso esencial en el proceso de despido es la comunicación previa al trabajador. Este debe ser notificado formalmente sobre su bajo rendimiento, ofreciendo la oportunidad de mejorar antes de que se tome una decisión final. La carta de despido debe incluir:
- Motivos concretos que justifican el despido.
- Referencias a la documentación que respalda las afirmaciones.
- Instrucciones sobre el periodo de preaviso.
Es crucial que esta carta sea clara y específica, ya que cualquier ambigüedad podría ser considerada en contra de la empresa en un futuro litigio.
Procedimiento legal y plazo de preaviso
El procedimiento legal para llevar a cabo un despido por bajo rendimiento debe seguir un formato adecuado. Se debe cumplir con el plazo de preaviso, que generalmente es de 15 días. Este plazo es importante porque otorga al trabajador la posibilidad de prepararse para el cese de su actividad laboral. La falta de cumplimiento con este requisito puede resultar en la declaración de nulidad del despido, obligando a la empresa a readmitir al trabajador o indemnizarlo apropiadamente.
Obligaciones de la empresa ante la situación de baja médica
Cuando un trabajador se encuentra en situación de baja médica, las obligaciones de la empresa se incrementan. Legalmente, no se puede despedir a un empleado que esté incapacitado por enfermedad, a menos que se cumpla con rigor un proceso de ineptitud sobrevenida. Esto implica que la empresa debe demostrar que los problemas de rendimiento no están relacionados con la condición médica del trabajador. Ignorar esta obligación podría conllevar sanciones para la empresa y configurarse un despido nulo o improcedente.
Tipos de despido relacionados con la disminución del rendimiento
Los despidos por disminución del rendimiento laboral pueden clasificarse de diversas formas según las circunstancias y la naturaleza del bajo rendimiento. A continuación, se analizan los tipos de despido más comunes en este contexto.
Despido objetivo por causas objetivas
El despido objetivo se produce cuando un empleador decide concluir la relación laboral basándose en motivos que pueden ser considerados objetivos y justificados. Este tipo de despido suele estar vinculado a situaciones como la reestructuración de la empresa o la falta de adaptación del trabajador a las exigencias del puesto. Para que el despido objetivo sea considerado válido, deben cumplirse ciertas condiciones:
- La empresa debe aportar pruebas concretas que demuestren el bajo rendimiento del trabajador.
- Es fundamental que el bajo rendimiento no se deba a factores externos que afecten la capacidad del empleado.
- La compañía debe seguir un procedimiento legal adecuado y notificar al trabajador de forma clara y concisa.
Despido disciplinario por bajo rendimiento voluntario
Este tipo de despido se caracteriza por la mala fe o la negligencia por parte del trabajador. Se considera que el bajo rendimiento se debe a una actitud indolente o irresponsable, llegando incluso a incumplir las obligaciones contractuales. Para llevar a cabo un despido disciplinario, es necesario cumplir ciertos requisitos como:
- Documentar y registrar incidencias que evidencien el comportamiento inadecuado o la falta de esfuerzo del trabajador.
- Asegurarse de que el trabajador ha recibido advertencias antes de proceder al despido.
Este tipo de despido es más complejo cuando el trabajador se encuentra en situación de enfermedad, ya que se debe diferenciar claramente entre la falta de rendimiento voluntaria y las limitaciones causadas por problemas de salud.
Despido nulo y despido improcedente en caso de enfermedad
En el contexto de una enfermedad, los despidos pueden clasificarse como nulos o improcedentes si no se cumplen los requisitos legales establecidos. Un despido es considerado nulo si se basa en la condición de salud del trabajador, protegiendo así su derecho a mantener su puesto. Por otro lado, un despido improcedente se refiere a situaciones en las que la empresa no puede justificar adecuadamente la causa del despido, resultando en graves repercusiones legales.
Las consecuencias de un despido nulo incluyen la obligación del empresario de readmitir al trabajador en su puesto de trabajo. En cambio, si se considera improcedente, el empleado tiene derecho a una indemnización, lo que pone de manifiesto la necesidad de un conocimiento detallado de las normas de derecho laboral en estos casos.
Derechos del trabajador durante y después de la baja médica
Los trabajadores en situación de baja médica tienen asegurados ciertos derechos esenciales que protegen su estabilidad laboral y económica. Estos derechos son fundamentales para garantizar que la enfermedad no perjudique injustamente su situación laboral ni su bienestar. A continuación, se detallan los derechos específicos que tienen estos trabajadores.
Protección frente a despidos injustificados
Una de las garantías más importantes para los empleados en situación de incapacidad es su protección contra despidos que carezcan de justificación adecuada. En la legislación española, cualquier despido que se produzca durante una baja por enfermedad puede ser considerado nulo si no se cumplen criterios legales específicos. Esto incluye situaciones donde el despido esté motivado por la condición médica del trabajador.
Derecho a indemnización por despido procedente o improcedente
Cuando se produce un despido, el trabajador tiene derecho a recibir una indemnización que varía según la clasificación del despido. Si el despido es declarado improcedente, el empleado puede reclamar una compensación económica significativa, que se definirá en función de la antigüedad y del tipo de contrato. La naturaleza del despido también determinará si se debe mantener el derecho a la indemnización.
Prestaciones por desempleo tras la extinción del contrato
Cuando un trabajador es despedido y se encuentra en situación de baja médica, tiene derecho a solicitar prestaciones por desempleo. Para ello, es necesario que reúna los requisitos establecidos, como haber cotizado un período mínimo. Este derecho asegura que el empleado pueda recibir apoyo económico durante su búsqueda de un nuevo empleo.
Acceso a la seguridad social y protección por incapacidad
El acceso a la seguridad social es otro derecho esencial que poseen los trabajadores en baja médica. Esto incluye no solo prestaciones económicas, sino también asistencia sanitaria durante el periodo de incapacidad. La protección por incapacidad garantiza que, en caso de que la enfermedad o el estado de salud se prolongue, el trabajador pueda contar con un respaldo adecuado hasta su recuperación o adaptación laboral.
Procedimiento para impugnar un despido por bajo rendimiento vinculado a enfermedad
El proceso de impugnación ante un despido por bajo rendimiento en situaciones de enfermedad es esencial para proteger los derechos de los trabajadores. Este procedimiento implica varios pasos estratégicos que se deben seguir para asegurar una defensa adecuada.
Reclamación por despido y conciliación laboral
El primer paso tras un despido es presentar una reclamación formal. Este proceso generalmente comienza con un intento de conciliación laboral. La conciliación es una etapa obligatoria antes de pasar al ámbito judicial, donde se busca llegar a un acuerdo entre las partes sin necesidad de tribunal. Este encuentro formal puede incluir:
- El trabajador y la empresa se reúnen con un mediador.
- Se discuten las reivindicaciones del empleado y las alegaciones del empleador.
- Se puede alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto de manera efectiva.
Presentación de demanda ante los tribunales laborales
Si la conciliación no logra un resultado satisfactorio, el siguiente paso es presentar una demanda ante la jurisdicción laboral. Este proceso se debe realizar en un plazo de 20 días hábiles desde la notificación del despido. Es importante contar con la asistencia de un abogado especializado en derecho laboral, quien ayudará a elaborar la demanda adecuada, indicando:
- La identificación de las partes involucradas.
- Los hechos del despido y sus implicaciones legales.
- Las pretensiones del trabajador.
Pruebas a aportar para demostrar improcedencia o nulidad
En este contexto, la carga de la prueba recae en el empresario. Para demostrar la legitimidad del despido, es necesario presentar una serie de evidencias que validen la decisión tomada. Entre los documentos más relevantes se encuentran:
- Informes de evaluación del rendimiento del trabajador previos al despido.
- Registros de advertencias o advertencias sobre el desempeño laboral.
- Documentación médica que respalde el estado de salud del empleado.
Estas pruebas permitirán determinar si el despido fue justo o si se considera improcedente o nulo debido a la situación de enfermedad del trabajador. La correcta presentación de esta documentación es fundamental para el éxito del procedimiento de impugnación.
Medidas alternativas al despido para casos de bajo rendimiento debido a incapacidad
Existen diversas estrategias que las empresas pueden adoptar antes de optar por el despido en casos de bajo rendimiento relacionado con la incapacidad del trabajador. Estas medidas buscan adaptar el entorno laboral y ayudar al empleado a recuperar su eficacia sin necesidad de recurrir a la finalización del contrato.
Reajuste y adaptación de funciones laborales
El primer paso para abordar situaciones de bajo rendimiento por incapacidad es la evaluación de las funciones que desempeña el trabajador. Adaptar las tareas asignadas puede ser clave para permitir una reintegración efectiva y sostenible. Se pueden considerar las siguientes acciones:
- Modificar el puesto de trabajo a uno que se ajuste mejor a las capacidades del empleado después de su recuperación.
- Proporcionar herramientas o tecnologías asistivas que faciliten la labor del trabajador con discapacidad.
- Implementar horarios flexibles que permitan al empleado equilibrar su salud y desempeño laboral.
Programas de formación y mejora del rendimiento
Ofrecer programas de capacitación puede resultar altamente beneficioso en caso de que el bajo rendimiento se deba a falta de competencias o habilidades requeridas en las nuevas dinámicas laborales. Las acciones a llevar a cabo incluyen:
- Establecer sesiones de formación específica que aborden las áreas donde el empleado presenta deficiencias.
- Fomentar cursos de actualización y perfeccionamiento que se alineen con las necesidades actuales del puesto.
- Promover el desarrollo de habilidades blandas, fundamentales para mejorar la comunicación y el trabajo en equipo.
Reducción temporal o ajustada de la carga de trabajo
Reducir la carga de trabajo de un empleado en situación de incapacidad temporal puede ser una solución efectiva para evitar el despido. Esta medida no solo refleja un compromiso por parte de la empresa, sino que también puede facilitar el proceso de recuperación del empleado. Algunas consideraciones son:
- Implementar una distribución equitativa de las tareas para que la presión sobre el trabajador disminuya.
- Permitir días de descanso o jornadas reducidas que fomenten una mejor adaptación a la carga laboral.
- Revisar las metas y objetivos establecidos, ajustándolos acorde a la capacidad actual del empleado para evitar presiones innecesarias.
Aspectos clave en la evaluación del rendimiento laboral afectado por enfermedad
La evaluación del rendimiento laboral de un trabajador en situación de enfermedad requiere un enfoque meticuloso y objetivo para evitar malentendidos y garantizar la protección de los derechos del empleado.
Evaluaciones objetivas y comparativas de productividad
Las evaluaciones del rendimiento deben ser justas y basadas en datos concretos. Se consideran válidas aquellas que cumplen con ciertos criterios, por ejemplo:
- Uso de métricas claras y cuantificables.
- Comparación del rendimiento del trabajador en diferentes periodos, incluyendo antes y después de la enfermedad.
- Análisis de la carga de trabajo y su impacto en la productividad general del equipo.
Es fundamental que las evaluaciones se lleven a cabo de manera regular y que se documente tanto el rendimiento habitual del trabajador como las circunstancias que hayan podido afectar su desempeño, incluidos los tiempos de ausencia por enfermedad.
Diferenciación entre disminución voluntaria y necesidad médica
Reconocer la causa detrás de la disminución del rendimiento es esencial. Existen diversas circunstancias que pueden influir en la capacidad del empleado para desempeñarse adecuadamente. Estas pueden incluir:
- Factores médicos, que limitan directamente sus capacidades.
- Ausencias prolongadas que impactan en la continuidad del trabajo.
- Posibles condiciones laborales que pueden agravar la situación de salud del trabajador.
La empresa debe ser capaz de distinguir claramente entre el rendimiento afectado por una necesidad médica y cualquier otra causa que pueda ser considerada voluntaria o intencionada. Esta diferenciación es crucial para determinar si existe justificación para un despido por bajo rendimiento asociado a la enfermedad.
Documentación y registro de incidencias y advertencias
Un aspecto esencial en la evaluación del rendimiento es la correcta documentación de incidencias y advertencias previas. La empresa debe mantener registros precisos que incluyan:
- Informes de rendimiento y productividad.
- Notas de advertencia y comunicación formal al trabajador sobre los problemas identificados.
- Cualquier medida adoptada para ayudar al empleado a mejorar su situación laboral.
Todo este historial será fundamental en el caso de que surjan disputas relacionadas con el rendimiento laboral y la justificación de un posible despido. La falta de documentación suficiente puede debilitar la posición de la empresa en un futuro procedimiento legal.
Consideraciones legales específicas sobre incapacidad permanente y despido
La relación entre la incapacidad permanente y el despido es un aspecto crítico que requiere atención especial. Este análisis busca aclarar cuestiones jurídicas relevantes que pueden afectar tanto a empleados como a empleadores en estas situaciones.
Incapacidad permanente total y absoluta: impacto jurídico
La incapacidad permanente puede clasificarse en total y absoluta, lo que determina el impacto que tendrá en el ámbito laboral. La incapacidad total se refiere a la imposibilidad de realizar la actividad laboral habitual, mientras que la incapacidad absoluta implica la imposibilidad de realizar cualquier tipo de trabajo. En ambos casos, la legislación otorga una protección especial a los trabajadores, limitando las causas que pueden justificar un despido.
Cuando un trabajador se encuentra en situación de incapacidad permanente, el despido podría ser considerado nulo, a menos que se demuestre que la ineptitud se da por causas ajenas a su estado de salud. Esto fomenta un entorno legal donde se protege al trabajador frente a decisiones arbitrarias por parte del empleador.
Despido procedente por ineptitud sobrevenida
Cuando se cita la ineptitud sobrevenida, se hace referencia a situaciones en las que una enfermedad o condición médica ha llevado a una disminución de capacidad para desempeñar las funciones laborales. Aunque en este caso existe un fundamento para el despido, es crucial llevar a cabo una serie de procedimientos.
- Documentación adecuada: La empresa debe proporcionar pruebas concretas que validen la ineptitud del trabajador en función de su situación de salud.
- Evaluaciones médicas: Realizar valoraciones por parte de un profesional médico para determinar el grado de impedimento que presenta el trabajador.
El cumplimiento de estos requisitos no solo protege los derechos del trabajador, sino que también garantiza que el proceso se ajuste a la legalidad vigente.
Listas oficiales de enfermedades y su repercusión en el despido
Existen listados de enfermedades que son reconocidas legalmente y que pueden influir en el proceso de despido. La identificación de la enfermedad es clave, ya que determinadas condiciones generan una presunción de nulidad en el despido si se basan en situaciones de salud. Los empresarios deben tener en cuenta que actuar en contra de estos listados puede acarrear consecuencias legales severas.
Las consecuencias de desvincularse laboralmente de un empleado que presenta una de estas patologías son significativas. Por lo tanto, es recomendable que los empleadores consulten con expertos en derecho laboral para asegurarse de que están actuando dentro del marco normativo correspondiente y se ajusten a las protecciones especiales que la ley otorga a estos trabajadores.

Paloma de Juan Escandell es abogada laboralista y fundadora de LABORMIND, despacho especializado en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social. Con experiencia en la defensa de trabajadores y asesoramiento a empresas, combina formación académica y compromiso ético para ofrecer soluciones legales efectivas y humanas. Colegiada en el ICAM, es directora de TFM en la UNIR, miembro del Club de Jóvenes de ASNALA y mentora en la Universidad Nebrija.